La Dirección de Proyectos moderna y el puente de Brooklyn

Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+Share on FacebookPin on PinterestEmail this to someone

 

La Dirección de Proyectos moderna nace tras la Segunda Guerra Mundial, sobre todo centrada en la gestión del plazo, alcance y coste de grandes proyectos militares. A lo largo de todo el siglo XX esta disciplina se fue desarrollando hasta ser lo que conocemos hoy en día.

Naturalmente, hubo proyectos antes de que todo esto sucediera que de alguna forma eran dirigidos, aunque la diferencia entre la dirección del proyecto y las funciones técnicas eran mínimas o inexistentes, por lo que el ingeniero o arquitecto que proyectaba la obra solía ser el responsable de la gestión de su ejecución.

Así hubiese sucedido en la construcción del puente de Brooklyn, cuya construcción empezó en 1870, si el infortunio no se hubiese presentado en el camino. John Roebling, ingeniero de origen alemán, diseñó el puente y era quién se iba a encargar de dirigir la ejecución de tan complicada obra.

 

Dirección de Proyectos moderna y el puente de Brooklyn. #pmlat #ingenieria #itop #pmot Click Para Twittear

 

Justo cuando la construcción se estaba iniciando, un transbordador le fracturó un pie y en poco menos de un mes el diseñador del puente de Brooklyn moría sin poder ver terminado su trabajo. Sin embargo, otro Roebling le sucedería: su hijo Washington, quién también era ingeniero y había sido colaborador de su padre en otros proyectos anteriores. Este hecho no es nada extraordinario, pues en muchas obras de siglos anteriores los maestros constructores se sucedían a lo largo de obras que duraban decenas de años.

Las desgracias nunca llegan solas y Washington Roebling enfermó debido al síndrome de descompresión, causado por los trabajos en la cimentación del puente de Brooklyn. El Ingeniero Jefe (y equivalente a lo que hoy conoceríamos como director del proyecto) se vio convaleciente y recluido en su propio hogar, desde el que al menos podía divisar las obras en la lejanía.

Ante esta adversidad delegó su autoridad en su propia esposa, Emily Warren Roebling, sin estudios de ingeniería previos. Ella, siguiendo las directrices técnicas de su marido, se encargó de supervisar y coordinar todos los trabajos. Es fácil imaginar las dificultades que tendría que experimentar una mujer de esa época para lidiar con proveedores, constructores, políticos y demás interesados en tan importante obra.

La Dirección de Proyectos tal y como la entendemos hoy en día diferencia las labores técnicas de las de dirección, por lo que un director de proyecto no tiene porqué ser un técnico, aunque en muchas ocasiones sí lo sea.

 

El puente de Brooklyn fue inaugurado en 1883, habiéndose convertido Emily Warren Roebling en una experta en anclajes, cableados o resistencia de materiales; y habiendo sido, en cierto modo, una directora de proyecto del siglo XXI en pleno siglo XIX.

 

slider-Habilidades-Directivas-web-1030x352