¿Es lo mismo gestionar que dirigir un proyecto?

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Es muy común que al traducir Project Management se traten como equivalentes los términos de gestionar y dirigir. De hecho, en varias metodologías se emplean ambos términos para evitar el debate. Pero, ¿significan lo mismo? Debemos hacer un análisis de esta traducción para comprobarlo, ya que a priori da la impresión de que son dos palabras con matices diferentes.

 

¿Es lo mismo gestionar que dirigir un proyecto? ¿Qué diferencias existen entre estos términos? ¡Aquí… Click Para Twittear

 

Comenzaremos por definir el término “gestionar”. Según la RAE su significado es “llevar adelante una iniciativa o un proyecto” o también puede ser “ocuparse de la administración, organización y funcionamiento de una empresa, actividad económica u organismo”. De estas definiciones podemos inferir que gestionar trata sobre la ejecución del proyecto mediante herramientas, técnicas o métodos, sin llegar a profundizar más allá.

Para ver las diferencias con el término “dirigir” vamos primeramente a ver también las definiciones de la RAE. Con la misma fuente, podemos ver que dirigir es “enderezar, llevar rectamente algo hacia un término o lugar señalado” o también “guiar, mostrando o dando las señas de un camino”. Salta a primera vista la diferencia principal que se añade ahora, la de guiar, conducir hacia un objetivo, y esto es un hecho fundamental en la dirección de proyectos.

Dirigir o gestionar

 

Aunque en la mayoría de metodologías no venga explícitamente explicada la diferencia, sus componentes sí que sirven para distinguir estas acepciones. Por un lado, podemos ver la novedad de la 6ª Ed. del PMBOK de PMI, en la que se esquematizan las habilidades del director de proyectos en un triángulo. Este esquema enumera las habilidades de dirección técnica de proyectos (relacionada con gestionar), la gestión estratégica y de negocios y el liderazgo. Este último, el liderazgo, es el hecho diferencial para pasar de gestionar a dirigir un proyecto.

Por otro lado, IPMA en su ICB recoge una serie de competencias que debe tener el director de proyectos. En dicho libro, se hace distinción entre competencias técnicas, que serían las más relacionadas con la gestión, las contextuales, referidas a la estrategia, y las de comportamiento, que son las esenciales que debe tener un director de proyectos para dirigir un proyecto y no sólo gestionarlo. Algunas de estas competencias diferenciadoras para dirigir son el liderazgo, la motivación, la negociación o la creatividad.

En conclusión, tenemos siempre que tener cuidado con aquellas palabras que nos llegan del inglés, entenderlas y no intentar traducir literalmente. Si hacemos esto, evaluando el contexto, comprenderemos diferencias como la de gestión y dirección. Los libros enseñan a cómo gestionar, pero ya son conscientes de lo importante que es dar ese paso a ser un verdadero director de proyectos.

Ahora que están algo más claras estas diferencias, ¿qué nos toca? ¡Seguir entrenando esas competencias para aplicarlas también en el día a día!

 

Máster en Dirección de Proyectos

Bibliografía:

Dirección y Gestión de proyectos. Un enfoque práctico. Alberto Domingo Ajenjo

Dirección integrada de proyecto. Rafael de Heredia